Necesito un cambio

Esta historia está dividida en 3 partes:


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El chico que quería ser diseñador

Oficialmente mi primer trabajo como diseñador fue en Proconsi Dynamiza (León) y desde entonces apenas he estado un año (el primer curso de carrera) sin trabajar "de lo mio". El diseño gráfico.

portafolio.taxioviedo.png Aún quedan trabajos míos en el portafolio de la empresa

Eso es lo que creía que quería hacer cuando vivía en León, mientras estudiaba Ingeniería Informática, mientras me formaba de manera autodidacta. Allí encontré el mejor mentor y amigo, Miguel. El diseñador «en jefe» de Proconsi. Con él aprendí mucho, y no solo de diseño. Cuando se presentó la oportunidad de estudiar en Barcelona fue el primero que me animó a ello aunque le jodió perder un amigo y un aliado.

Cuando llegué a Barcelona (Septiembre del 2010) y entré en la Escuela Massana tenía cierta obsesión con las asignaturas de diseño. Me «enfadaba» cuando tenía la sensación que el curriculum de la carrera "divagaba" y no se centraba en el diseño gráfico. El primer año se llenó de quejas. Pero el segundo año fue una revelación...

Un profesor habló conmigo y me preguntó por qué estaba tan enfadado con la escuela. Ese profesor me puso en contacto con Matilde Grau, la que también considero mi mentora, y me enseñó a desenvolverme en el taller de cerámica. Me mostró un mundo nuevo de posibilidades. Un mundo que parecía hecho para mi, con la cerámica podía pensar con las manos. Descubrí que había un mundo en el diseño más allá del gráfico. Más allá del mundo digital. Un mundo físico, donde poder crear piezas funcionales que solucionen pequeños o grandes problemas del día a día.

Una mañana productiva en taller. // A really productive morning. #ceramic #ceramics #work #taller #ceramica #taza #cup #cuenco

Una foto publicada por talcomofue (@talcomofue) el

Mis primero días en el taller de cerámica descubriendo las distintas técnicas para construir y modelar piezas.

El diseñador que quiere ser artesano

Ahora puedo decir que llevo 6 años creando piezas digitales (léase webs, banners, avatares, etc) y me doy cuenta que estoy cansado de trabajar digitalmente en exclusiva. Cada vez echo más de menos crear con mis manos. Además, mi actual trabajo está muy ligado al desarrollo web (lo cual incluye programación) y esto empieza a cansarme. Resulta muy poco creativo. Solo resulta estimulante cuando me enfrento a un nuevo diseño, pero cuando se trata de retoques, remodelar o hacer cambios ya no resulta tan interesante. Se convierte en codificación pura sin aliciente creativo.

Cabe la posibilidad que mis jefes lean estas líneas, pero nunca les he escondido que mis estudios me han descubierto nuevos campos de trabajo. Y como aviso a navegantes informo: esto no es una crítica a mi actual puesto de trabajo, es el que es. Tiene cosas que me encantan y otras que no.

Obviamente no me veo toda la vida creando piezas digitales. Y menos codificando. He descubierto un mundo apasionante, que me ofrece muchos retos. Crear con las manos y diseñar piezas que se transforman en objetos tangibles me resulta que tiene significado. En cambio mi trabajo actual tiene sentido (me sostiene económicamente y no es un mal trabajo), pero carece de significado para mi (no me llena creativamente y no me acaban de convencer éticamente los productos que se sostienen mediante publicidad).

ejemplo-git.png Ahora, todo esto que he aprendido de tecnología lo considero un pack de herramientas muy útiles para mi futuro. Aunque no pretendo dedicarme a la web toda la vida... cuando tenga mi propio proyecto/negocio podré desenvolverme con estas cosas que a otros emprendedores les cuesta más. Eso si, tendré que contratar un contable.

El diseñador artesano

Por todas estas inquietudes veo necesario dar un giro, hacer un cambio en mi vida laboral. Aún no se cómo lo conseguiré. Pero estoy trabajando en ello. He empezado solicitando una reducción de jornada de cara al nuevo año. Así tendré más tiempo para desarrollar un proyecto propio. Compatible con mi creatividad y mis ganas de cambiar un poco el mundo.

Tengo claro que tengo que empezar pequeño. Una opción es encontrar un sitio libre en un taller compartido. Otra es, en caso de no darse la primera, organizar un grupo de personas y compartir un local. Esta segunda opción es más arriesgada y más complicada pero he tanteado el terreno de la primera opción y no hay sitios disponibles. Hay poca oferta y las listas de espera están llenas (aunque ya estoy apuntado en dos).

Ahora cada vez que veo un local vacío, una nave abandonados... pienso en lo feliz que sería si tuviera facilidades para alquilarlo y acondicionarlo para montar mi propio taller de cerámica.

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